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jueves, 1 de marzo de 2018

Paradojas de un saliente

Pequeño gran saliente en el que me quedé en el hospital hasta las 13:00. Guardia ayer, calmada, disfrutona y cansada. Día simple hoy, lleno de cosas, en el que disfrutar de las grandezas de la rutina. Pacientes antiguos que reaparecen, nuevos pacientes con enfermedades antiguas...

Encontrar mi sitio poco a poco. Luchar por avanzar, pero aceptar donde estoy. Café oscuro y amargo en la mano, libro de montaña, tareas financieras pendientes, entreno próximo, cansancio y mucho que estudiar. Todo a la vez. Enamorada y sola en mi casa. Independiente y pendiente de la gente. Imperfecta y feliz. Humilde y atrevida.

¿Qué más voy a decir?



Café de saliente

sábado, 17 de febrero de 2018

De lo que no nos apetece

No todo apetece. ¿Pasar frío? No. Pero subimos montañas en invierno.
¿De saliente? Algo parecido. 26 horas trabajando. Pocas horas de sueño (si es que hay alguna).
¿Mi gente? Haciendo planes a los que no me he podido apuntar.
¿Mi pareja? A 500 km de distancia.
¿Yo? ...

No, no me apetece estudiar más medicina, porque tengo guardia mañana... aunque quiero estudiar, porque tengo guardia mañana.

No, no me apetece ir al rocodromo, porque estoy cansada por haber tenido guardia... aunque quiero ir al rocodromo, porque no he podido entrenar por haber tenido guardia.

¿Me exijo mucho, o demasiado poco?
En esas estamos...

Supongo que no todo apetece. Como los primeros km de una caminata, la primera cuesta en bicicleta de un puerto, el primer contacto en roca estando desentrenada, el frío al salir de la tienda, la aproximación antes de que amanezca... y otros ejemplos que se me ocurren.
Recurro a mi memoria. Se que esas cosas merecen la pena. Sé que luego compensan.

Recuerdo la ilusión con la que iba ayer a mi guardia. ¿Por qué hoy no? Porque conservo el recuerdo del cansancio, del miedo, del recién nacido que se echa a morir, de la sensación de descontrol de mil cosas que hacer durante la guardia, de estar pendiente de tanto paciente, de estar al limite de tus capacidades, de aprender sobre la marcha, de no saber, de resolver...

Misma sensación que después de haber luchado una vía que te ha exigido mucho
"¿Otro pegue?" "No, no me apetece. No tengo necesidad de pasar ese mal rato."
Misma sensación. Solo que ahora no tengo otra opción. Este es mi trabajo.

¿Conclusión? Dejar de llorar, ponerme a estudiar, e irme a entrenar. Después de dormir será otro día. Y ya mañana ser verá.

domingo, 25 de junio de 2017

Reset

Estoy aquí, sentada en una escalinata de un sitio cualquiera. No hay un paisaje bonito a mi alrededor, solo casas, casas y rutina. Gente corriente en su vida habitual. El cielo azul manchado a nubes blancas, que a ratos sueltan pequeños chaparrones que quedan en nada. El sonido de las gaviotas a lo lejos. La luz del atardecer que alarga las sombras. El olor a tierra mojada y la brisa de lluvia en mi cara. Gotas ocasionales que no tardan mucho en secar. Cansancio acumulado que contribuye a la tenue sensación de mareo que me envuelve. Sin más.

Consciente de mi vida y feliz en general.
Triste por determinados aspectos en particular. Serena. En pause. Como si el tiempo se hubiera parado frente a mi y esperase mi señal para continuar.

Consciente de mi vida. Es verdad.  Conociéndome a mi misma, cada vez más. Descubriendo quien soy, qué es de mi vida y cómo quiero vivirla.

Necesito estar sola.

Podría decir que he vivido años de transición. Esta es otra etapa. Alguien me dijo hace poco que hay momentos interruptor, que separan la vida que viene de mi vida anterior...y ahí estoy yo. Mi vida pasada quedó atrás, no se parece en nada a ésta, y de nada sirve que pierda tiempo buscando qué cosas quiero recuperar. Mi vida futura está delante y ya llegará. Ahora estoy aquí, orgullosa de lo que ha sido de mi vida, pero consciente de que ya quedó atrás. He vivido grandes momentos, pero me despido de ella. No soy la chica que fui... soy ésta. No voy a intentar traer cosas que ya están fuera de lugar. Me niego a cualquier tipo de nostalgia o melancolía. Ésta soy yo, mi vida se juega ahora, esta es la realidad. Ni mejor ni peor, que no se me malentienda: estoy feliz de mi vida anterior, me siento orgullosa y afortunada, por supuesto que fui esa... pero eso ahora, simplemente, no viene a cuento.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La otra visión de LA TORTUGA Y LA LIEBRE

Siempre se ha dicho que la tortuga es la buena de esta historia, la liebre la perezosa... y no he conocido aún a nadie que se haya revelado contra ello. La tortuga es la buena, porque logra el objetivo: gana. La liebre la mala, porque "pierde el tiempo".

Entiendo la fábula, y no voy a meterme en discusiones al respecto... sólo quiero dar otra visión, ni mejor ni peor. Otra. Hablo por hablar.

Se nos enseña a medirnos por nuestros logros. "La tortuga es la buena porque logra su objetivo". "Hay que trabajar con constancia, esfuerzo y tesón para lograrlo". "No debes apartarte del camino que lleva a tu meta". No digo yo que no. No estoy infravalorando el esfuerzo. Pero quedarse en ello probablemente sea una visión muy infantil de este concepto.

Yo me pregunto... ¿qué hizo la liebre durante el camino? Si se echó a dormir quizás le pudo el ego, la sensación de superioridad... y probablemente siga reprochándoselo a sí misma (o no...) ¿Y si aprovechó la coyuntura para ir a ver a un familiar que se sentía sólo? O... ¿si tenía hijos pequeños a los que fue a atender? O si sí, decidió irse a dormir, porque necesitaba descansar y realmente la carrera no era algo tan importante para ella. ¿Habría sido "la buena" si hubiera corrido desde el principio, dejando en evidencia a la tortuga? Quizás quedó admirada por el coraje de esta, y decidió darle ventaja: porque se lo merecía, por valiente y por atreverse. Porque queda poca gente con esas agallas en el mundo y merecen ser ensalzadas, no aplastadas. O quizás sí, fue una engreída, y tras esto su vida dió un giro radical. ¿Quién sabe?

Sí, estoy saliente de guardia. Puedes decir que estoy planteando algo muy enrevesado debido a este estado de enajenación mental transitoria y seguir tan tranquilo con tu vida. O puedes plantearte, aunque sea solo plantearte, si no se nos está vendiendo una estructura de pensamiento en la cual la sociedad/la gente a la que queremos/nosotros mismos/nuestros miedos (o quien sea...) nos inculca unos logros que debemos conseguir, y nuestra autoestima depende de ellos.

Juzgamos rápido, simplificando mucho. ¿Tú qué sabes del modo de actuar del que tienes al lado? Le juzgas por el resultado de sus acciones. ¿Sabes qué hay detrás de su modo de actuar? ¿Conoces sus motivaciones? ¿Todo lo que rodea a ello? ¿¿Eres esa persona??

En el fondo, es a nosotros mismos a quien muchas veces más duramente juzgamos. Nos medimos por los logros... ¿Y te has planteado lo que te llevas en el camino? ¿Qué has aprendido? Sólo tú conoces las curvas, subidas y bajadas que ha habido. Existen logros estériles, y fracasos que dan mucho fruto.

PD: Mis más sinceros respetos a la tortuga del cuento. Que conste mi admiración por todas aquellas "tortugas", aquellos catalogados como "incapaces" para algo que deciden atreverse, salir de su zona de confort, y no conformarse; a aquellos que luchan con tesón  y constancia; a aquellos que son héroes de la persistencia y del trabajo granito a granito de arena. Me quito el sombrero por ello. Dicho sea de paso... no tendría menor valor la tortuga si hubiera perdido. Aunque no habría habido cuento. No habría sido "bonito". Aunque de ella se hubieran reído. El coraje habría sido el mismo. Seguiría siendo una ganadaora, una luchadora. Una guerrera.

¿Qué opináis?


TARZÁN...

 ¿Como encontrarse a gusto en el lugar que te corresponde? ¿Qué pasa cuando tu corzón está en otro? ¿Qué pasa cuando tus ojos han aprendido a ver la belleza de otra tierra? ¿Y qué cuando tu inmadurez se mezcla con desadaptación a un mundo cuyas reglas no consigues interiorizar?

Entonces... ¿quién eres? ¿Eres capaz de ver la belleza de algún lugar, de apreciarla de un modo especial? Quizás ahí estén tus raíces. Puede que el tiempo te lleve a otra parte...los caminos dan muchas vueltas. Pero conoce ese suelo y respétalo... es el que da vida a lo que eres. Es donde aún siguen tus raíces.