martes, 10 de noviembre de 2015

Llegar lejos... ¿pero a dónde?

A veces no entiendo. A veces me canso. 
“VACACIONES” Eso es en lo que dicen que estoy, pero realmente no son lo que necesito, porque si cediera a lo que necesito sería peligroso. Son una parada, pero no puedo parar: cuando me paro pienso… y si pienso me doy cuenta de que no sé realmente a dónde quiero llegar o si estoy donde quiero estar. Por eso es más fácil no parar: no parar y no pensar. Es mejor luchar, seguir, caminar. Tirar hacia delante, no preguntarse. Y sí, de ese modo llegas lejos… el problema es si llegas a dónde querrías haber llegado o simplemente llegas. Lejos, tan lejos que ya no merece la pena volver, no merece la pena replantearse si has llegado o no al lugar equivocado. Y es entonces cuando la única solución es seguir caminando.


2 comentarios:

  1. Supongo que a esas alturas es normal tener crisis existenciales y replantearse todo, sumado al estrés... Pero ánimo con lo que te queda! Tienes razón, a veces es sólo seguir y no pararse a pensar...

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